En Alemania se reabre la polémica de los almacenes radioactivos
En Alemania, nuevas protestas contra el uso de una mina de sal como almacén de residuos radiactivos ha sacudido la pequeña población de Gorleben, una zona de Baja Sajonia. Organizaciones medioambientales, ciudadanos y partidos políticos de la oposición se enfrentan a una situación que lleva pendiente 10 años.
Los habitantes de Baja Sajonia no dan abasto con los problemas relacionados con residuos nucleares. Primero fue la amenaza de toxicidad por residuos radiactivos en la mina de sal de Asse, en Wolfenbüttel, al este del estado. Y ahora, el punto de mira ha pasado a la región de Gorleben, donde otra mina de sal que ha servido también de almacén temporal de residuos nucleares durante ya más de 25 años parece que pasará a convertirse en almacén permanente. La polémica está servida.
A las protestas dirigidas por organizaciones medioambientales se han sumado los habitantes de la zona de Gorleben, que han recibido con indignación la reapertura de un debate que lleva sin resolverse desde el año 2000.
El caso de Gorleben, al igual que el pasado caso de la mina de Asse, son muestras de la polémica que este tipo de situaciones levanta en Alemania, donde no existe hasta el momento un acuerdo definitivo en lo referente a los requisitos para que un lugar esté cualificado para almacenar residuos tóxicos.


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